La Mujer Más Inteligente

Tú mismo desciendes a propagar la trascendental ciencia del servicio devocional en los corazones de los trascendentalistas adelantados y especuladores mentales, los cuales se purifican por el hecho de ser capaces de discriminar entre la materia y el espíritu. ¿Cómo, entonces, podemos nosotras, las mujeres, conocerte perfectamente?

Ni siquiera los más grandes especuladores filosóficos pueden tener acceso a la región del Señor. En los Upanisads se dice que la Verdad Suprema, la Absoluta Personalidad de Dios, está más allá del alcance de la capacidad de pensamiento del más grande de los filósofos. A Él no se Le puede conocer a través de una gran erudición o del cerebro más grande de todos. A Él puede conocerlo únicamente aquel que tiene Su misericordia. Otros puede que continúen pensando en Él por años y años, mas, aun así, Él es incognoscible. Este mismo hecho lo corrobora la reina, que está haciendo el papel de una inocente mujer. Las mujeres son, en general, incapaces de especular como los filósofos, pero el Señor las bendice, porque creen de inmediato en Su superioridad y omnipotencia, y, por ello, ofrecen reverencias sin reservas.

El Señor es tan bondadoso que no favorece de modo especial sólo a aquel que es un gran filósofo. Él conoce la sinceridad del propósito. Por esta razón únicamente, las mujeres se reúnen por lo general en grandes números en cualquier clase de funciones religiosas. En todos los países y grupos religiosos vemos que las mujeres están más interesadas que los hombres. Esta sencillez de aceptar la autoridad del Señor es más eficaz que el fervor religioso ostentoso e insincero.

Kunti devi oro al Señor de un modo muy sumiso, y ése es el rasgo característico de un vaisnava. El Señor, Krishna, había ido a donde estaba Kunti devi, para ofrecerle respetos tomando el polvo de sus pies. Como Krishna consideraba a Kunti Devi tía Suya, solía tocarle los pies. Pero aunque Kunti Devi una gran devota, se hallaba en esa posición tan excelsa, prácticamente al nivel de Yasoda mai (la madre de Krishna), era tan sumisa que oró de la siguiente manera: «Krishna, a Ti Te pueden comprender los paramahansas, los más avanzados trascendentalistas, pero yo soy una mujer, así que ¿cómo puedo verte?».


«De entre todas las entidades vivientes que deambulan por todo el universo, una muy afortunada recibe la semilla del servicio devocional, por la misericordia del maestro espiritual y la misericordia de Krishna» (Cc. Madhya 19.151).

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